sábado, 31 de mayo de 2008

Recuerdoo,,







cuando menos lo pienso, me doy cuenta de cómo pasa veloz el tiempo…A los seres que amamos, los tenemos al lado, muchas veces hasta los ignoramos, no nos portamos con ellos como lo merecen. Y sin darnos cuenta, llegará el día en que los añoremos y cuando queramos sentirlos cerca, ya no estarán, se han ido, el tiempo ha pasado y será demasiado tarde, ya no se podrá decir lo que nunca se dijo, y mucho menos se podrán dar los detalles que en su tiempo no dimos.Construimos sueños lejanos, los acariciamos desde lejos, posponemos nuestra lucha por ellos, hasta dejamos ir las oportunidades, porque creemos que después será mejor y habrá más tiempo, pero cuando menos lo pensemos, y queramos intentarlo de nuevo, todo habrá pasado, será demasiado tarde.Y no es pesimismo decir lo que digo, tampoco es una lucha contra el tiempo, es ante todo, saber valorar el sagrado momento de vida, que no se repite,La vida no es comprada, nada es eterno… todo pasa en el tiempo…Y aún hay quienes dicen que viven aburridos, que no hay nada que hacer, o que sienten que todo esta hecho, que solo esperan lo que ha de venir…Pero el tiempo es sagrado, cada segundo se vive solo una vez, jamás se nos repite, y aunque Dios por su inmenso amor nos regale millares de segundo, el tiempo perdido no volverá, y nadie por mucho que crea saber, podrá adivinar lo que le falta por vivir…Muchas veces no pensamos en lo que hoy tenemos y que mañana tal vez no esté; seres queridos, oportunidades, amor, cariño, atenciones, trabajo, tesoros que no valoramos en su tiempo y que cuando queramos disfrutarlo, ya no los tendremos, habrán pasado, se los habrá llevado el mismo tiempo.Lo que no valoramos, las palabras que nunca dijimos, el cariño que no demostramos, las personas que estando a nuestro lado nunca disfrutamos, el esfuerzo que no hicimos en su momento, el sueño que desde lejos abrazamos, lo que podíamos hacer ayer y no hicimos, aquello que pospusimos por pereza o cansancio… todo ello, va abrazado con el tiempo,Por ello, aprovecho al máximo mi hoy, hoy comprendí que todo tiempo su tiempo, que no hay que desesperarse ni confiarse demasiado por aquello que queremos, porque Dios a cada cosa le da su momento; simplemente hay que estar atentos, para que no nos tome desprevenidos, nuestro hermano ELTIEMPO.

viernes, 30 de mayo de 2008


La mayoría de nosotras, las mujeres, desea que los hombres con los que nos relacionamos nos amen y quieran tal como somos.
El deseo de nuestros corazones es dar y recibir el amor del ser amado, incluso si éste discrepa con lo que hacemos o decimos. Sin dudas sería maravilloso tener este tipo de relación con la gente, pero para lograrlo cometemos el error más común: no nos comportamos como somos.
Llegar al amor perfecto podría ser posible, siempre y cuando logremos tener esta relación con nosotras mismas, antes de comenzar a construir algo.
Una de las razones por las que a muchas de las mujeres les resulta difícil amar, es porque previamente no se aman a sí mismas. Es duro reconocer que somos imperfectas, y aceptar además que esa imperfección se evidencie ante quien nos ama.
La verdad es que la perfección no existe para nadie, y que el amor que alguien pueda sentir por nostras ya nos hace perfectas, aún con todos nuestros errores. Sabiendo esto, es muy probable no sólo que nos amen más, sino que también comencemos nostras a amar genuinamente a los demás, con todos sus errores.






Cada uno de ellos está cargado de significados, de sentidos.. cada uno de ellos envía un mensaje, bastante confuso lo reconozco para quien no me conozca o sólo me conozca superficialmente.Cuando estoy enojada guardo silencio porque no quiero dañar con mis palabras lanzadas desde la ira, o simplemente me niego a rebajarme al nivel de insultar mezquinamente a otra persona (se lo merezca o no).Cuando estoy cansada, el silencio impera porque necesito estar tranquila, recomponerme.Cuando estoy con alguien muchas veces guardo silencio porque quiero disfrutar de esa persona, quiero disfrutar del momento. A veces es una forma de mostrar respeto a la persona con la que hablo, dejando de lado un cierto egoísmo que todos tenemos para dejar paso a esa persona con la que estoy.Pero ante todo cuando estoy con esa persona, mi silencio implica toda la pasión que puede brotar dentro de mí y que la expreso con mi silencio, poniendo mis otros sentidos en acción para demostrarle que dentro de mí hay un caos por su causa.Escucho porque quiero aprender, aprender aún más a valorar a esa persona, aprender cómo es y lo que necesita, aprender cómo funciona su mente, cómo mueve su boca, cómo mueve sus ojos, sus manos.Mi silencio entonces se convierte en una expresión sublime de amor.. y si hablo mis palabras sonarían rompiendo un silencio, un instante, un momento.. no tendrían sentido, ningún sentido..